La transformación es una decisión consciente y activa

Los seres humanos estamos hechos de partículas, y estamos conectados más allá del espacio y el tiempo. Emitimos un patrón energético, porque toda la materia está emitiendo un patrón energético permanentemente. Estos estados contienen información. Los estados mentales modifican, de modo consciente o inconsciente estas improntas, ya que somos un cuerpo, con un cerebro que emite ondas electromagnéticas que expresan distintos estados mentales.

Lo que pensamos y sentimos crea un estado del ser, que se siente y refleja el cuerpo. Si queremos cambiar realmente, tenemos que modificar nuestros pensamientos, sentimientos y creencias arraigadas, basadas en las experiencias de nuestra historia personal, y actuar de modos nuevos, lo cual modificará el cuerpo también, que alojó y fue moldeado por nuestras experiencias del pasado.

Quiere decir exactamente transformarse en “seres diferentes” en cómo respondemos a las experiencias. Nuestros pensamientos envían señales eléctricas al campo y nuestros pensamientos atraen experiencias a nuestra vida. De allí que una interesante pregunta para hacernos si queremos realmente empezar a estar más conscientes sería: ¿Qué estoy transmitiendo? ¿Qué emano? ¿Qué forma de reaccionar quisiera cambiar? Me siento bien en este estado de ser? ¿Qué nivel de coherencia tengo entre el pensar, sentir y hacer?

El modo en que venimos actuando hasta el momento de tomar esa decisión, surcó ciertos circuitos neuronales, por repetición, hasta tal punto que somos inconscientes de esos mecanismos repetitivos.

El cambio es posible pero requiere de nuestra inversión de energía, para poder construir un observador interno, que nos haga saber cuando estamos por caer en el patrón habitual.

¿¡No es absolutamente inspiradora la idea de poder transformarnos a nosotros mismos, siendo seres cada vez más conscientes y más libres de los condicionamientos de nuestra historia personal !? Ser los liberadores de nuestra propia esclavitud, a hormonas de stress, a vínculos tóxicos, a situaciones de infelicidad? Y dejar de poner afuera, con expectativas de que lo de afuera se modifique para que nosotros seamos felices?

Para poder modificar nuestro campo electromagnético entonces, tenemos que dedicar tiempo de nuestro día a día, para remover los modos automáticos de reacción. Y requiere de nuestra voluntad.
Podemos empezar por hacernos estas preguntas y dedicarnos un tiempo del día a responderlas conectados con nuestro corazón, literalmente. Para crecer finalmente, hacernos adultos…

Desde esta nueva visión, el espacio de terapia, no es un lugar al que acudo pasivamente a que me “curen o arreglen la vida”, es un espacio de exploración personal, de desarrollo y cambio de las potencialidades y la búsqueda de transformación en un ser más auténtico, libre, consciente y responsable de sí mismo.

Cuanto más seamos conscientes de las infinitas posibilidades que tenemos y vayamos a por ello, más se transforma el espacio terapéutico en un espacio de sanación y exploración, en lugar de ser un espacio donde nos enraizamos hacia atrás.

Es importante conocer y comprender de dónde venimos, pero eso debe tener un tiempo, para poner nuestra mayor curiosidad y vitalidad al servicio del misterio de saber que somos más de lo que creemos!